Del caos al orden: cómo hacer frente al crecimiento en la empresa sin perder el control

El economista Robert Townsend dijo una vez que toda gran multinacional empezó siendo una empresa pequeña. El ascenso de una pyme puede ser tan vertiginoso e inesperado, que puede llegar a sorprender a los más optimistas. Muchas empresas con un futuro prometedor terminan naufragando cuando el equipo directivo toma decisiones equívocas en momentos importantes. Para que esto no ocurra, hoy se reseñarán algunos consejos, recomendaciones y sugerencias para mantener el orden de una empresa en crecimiento.

El miedo al crecimiento:

la razón por la que las pymes fracasan

Tanto en países desarrollados como subdesarrollados se estima que cerca del 50% de las empresas terminan sucumbiendo durante su primer año. Esta cifra se aplica especialmente a las organizaciones que ascienden tan rápido, que no son capaces de asimilar el ritmo de expansión, ganancia y consolidación que están teniendo en el mercado. Una de las razones por las cuales el caos se apodera de una empresa es el miedo al crecimiento y al éxito que se avecina.

En vista de ello una de las principales consideraciones que deben tener los empresarios es despojarse del miedo, la incertidumbre y la inseguridad. Afortunadamente en la actualidad existen diversas alternativas, herramientas y sociedades que ofrecen sus servicios para que el crecimiento de una empresa siempre tenga una línea ascendente en su futuro.


Guía para no perder el control frente al crecimiento

Todo empresario que desee asegurar el progreso de su empresa tiene que tomar medidas para controlar todos los procesos que se gestionan dentro de ella. Si se siguen los pasos correctos, se toman las decisiones oportunas y se rodea del equipo de trabajo adecuado, se tendrá garantía de prosperidad a corto y largo plazo. Algunos consejos para lograr estos tres aspectos son:

Apostar por la transformación digital: si bien es cierto que hasta el momento se ha logrado avanzar sin hacer grandes inversiones en materia digital, es justo en este punto donde se tiene que apostar por esta. Las nuevas tecnologías permitirán optimizar los procesos internos, reducir costes de producción, facilitar el inventario, ofrecer una mejor experiencia a los consumidores y crear un ambiente de comodidad para los trabajadores de la empresa.
Adaptar un nuevo modelo de gestión: que se ajuste a la realidad por la cual está atravesando la empresa y que no marche en sentido contrario al progreso de la misma. Empresas en crecimiento necesitan adaptarse a modelos que garanticen ese crecimiento para poder competir con entidades similares que ya se han consolidado en el mercado.
Aprender a delegar trabajos y responsabilidades: ninguna empresa logra tener éxito si es controlada completamente por solo una persona. La delegación de responsabilidades importantes en el seno de la misma es fundamental para optimizar su funcionamiento. Para ello debe rodearse de un equipo confiable y competente al cual puedan asignarse tareas que tienen un impacto directo en el progreso de la compañía.
Buscar asesoramiento profesional: aunque la actitud de capitán del barco es muy común en los empresarios de las pymes, un asesoramiento extra de profesionales con experiencia, equipo e información cualificada será de gran utilidad para contrastar lo que se está haciendo, con lo que se deberá hacer. Siempre hay que rodearse de personas cuyo asesoramiento sea de calidad, pero con las cuales se sienta en la comodidad de colocar el futuro de la firma.
Valorar el progreso de la compañía periódicamente: y no dar por sentado que se están desarrollando los mecanismos adecuados para garantizar la prosperidad de esta. Existen diversas herramientas que permiten hacer valoraciones objetivas de cómo ha sido la bonanza y el crecimiento en las últimas semanas de producción.
Factores que generan el fracaso de una empresa

Tan importante como conocer qué se debe hacer para controlar el progreso de una empresa, es estar al tanto de los factores comunes que incitan al fracaso de la misma. Ya se habló del miedo al éxito repentino y sus repercusiones en la firma. A esto también se le puede sumar lo siguiente:

Confundir liderazgo con individualismo: y olvidar trabajar en equipo y escuchar los diversos abanicos de opiniones que pueden fomentar un mejor desarrollo o producción.
No aprovechar los recursos humanos y el talento: cuando ya se ha logrado posicionar a la empresa en el sitio que se esperaba, el capital intelectual y humano se encuentra al mismo nivel de importancia del capital financiero. No hacer un buen uso de este es tan contraproducente como despilfarrar en gastos innecesarios.
No tener capacidad de adaptabilidad y de cambio: y mantenerse aferrado a viejos modelos obsoletos del siglo pasado. El siglo XXI tienen un sinfín de estrategias que ayudarán a los emprendedores a alcanzar sus metas.
No asumir el compromiso: pues asegurar el futuro de una empresa necesita del compromiso de todas las partes para el éxito inmediato. Sin él, se expone a un estancamiento en la producción y en progreso.

Si se siguen los consejos que se han descrito meticulosamente en estas líneas, toda empresa tendrá asegurada su consolidación en el mercado y su crecimiento exponencial a lo largo de los años.

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